¿Qué es el radón?

El radón (radón-222) es un gas radiactivo natural pero incoloro, inodoro e insípido, lo que lo hace imperceptible por nuestros sentidos. Se genera de forma natural y puede estar presente en cantidades tóxicas en los espacios que habitamos.

Se origina de forma natural en las rocas y sedimentos, producto de la desintegración del radio (226Ra) en la cadena de desintegración del uranio (238U). El radón tiene una vida media de 3,8 días y se desintegra emitiendo partículas alfa y otros radionucleidos. La concentración de actividad de radón en aire se mide en becquerelios por metro cúbico de aire, Bq/m3 -un becquerel equivale a una desintegración atómica por segundo-. El gas radón generado en las rocas se acumula en el aire de los poros de rocas y suelos, desde donde es exhalado y migra a la atmósfera. Además, es un gas muy soluble en agua, que por tanto se encuentra presente en prácticamente todos los ambientes naturales.

¿Qué es el radón?

¿Qué efectos puede tener sobre la salud?
¿Qué efectos puede tener sobre la salud?

Las evidencias científicas indican que una exposición continuada a concentraciones elevadas de radón puede causar cáncer de pulmón.

Así, la Organización Mundial de la Salud (OMS) atribuye al radón hasta un 14% del cáncer de pulmón, siendo la segunda causa de este cáncer después del consumo de tabaco. Al inhalar aire con alta concentración de gas radón, éste y especialmente ciertos de sus descendientes de vida corta -218Po y 214Po, también radiactivos y emisores de partículas alfa- se retienen y depositan en el tracto respiratorio y,

tras sucesivas desintegraciones radiactivas, ocasionan la irradiación de los tejidos provocando lesiones en las células del epitelio bronquial.

La intensidad y el tiempo de exposición, así como los niveles de tolerancia de los individuos determinan el riesgo que entraña para la salud la inhalación de radón. Los efectos nocivos del radón aumentan proporcionalmente a la exposición a este gas. Así, un incremento de 100 Bq/m3 en la concentración media de radón en una vivienda conlleva un aumento del 10% en la probabilidad de padecer cáncer de pulmón.

¿Cómo se acumula el radón en los edificios?

El radón no presenta niveles altos al aire libre, pero en las viviendas tiende a acumularse y puede alcanzar niveles tóxicos para la salud humana.

El radón penetra en los edificios a través de todas aquellas fisuras, aberturas y poros de su estructura en contacto con el sustrato donde se asientan (conductos de saneamiento, forjado sanitario, cámara de aire en muros, solera, juntas pared-suelo, etc.).

El flujo de entrada o inmisión de radón es favorecido por la diferencia de presión que suele existir entre el gas del suelo y del aire en el interior del edificio.

Finalmente, los niveles de radón en un determinado recinto dependerán de las características geológicas del terreno, permeabilidad y contenido de agua del suelo, de diversas variables meteorológicas y ambientales, del tipo de construcción, de los materiales de construcción o de revestimiento utilizado y del grado de ventilación del espacio. Así, pueden existir edificios muy próximos entre sí con niveles de radón muy distintos debido a las variaciones locales.


¿Qué tipos de suelos son más proclives a tener radón?

Las acumulaciones tóxicas de radón son especialmente frecuentes en zonas con suelos muy permeables y/o con un alto contenido en radio-226.

La concentración de gas radón medida en suelos es un riesgo natural independiente de las características constructivas y estado de conservación de las viviendas, hábitos de las personas o factores ambientales. El radio-226 existente en los componentes minerales de las rocas del subsuelo

se desintegrará en gas radón, que migrará a través del sistema poroso de las rocas, dirigiéndose a la superficie de la tierra.

La producción de radón en el subsuelo depende del tipo de roca, y su abundancia es significativamente mayor en rocas ígneas (granitos) y metamórficas (pizarras y esquistos). Además, la tasa de exhalación desde el subsuelo no es constante y depende de factores climáticos y ambientales.

¿Qué otros factores influyen en la variabilidad de las concentraciones de radón?

Se debe tener en cuenta que existen una serie de factores que pueden determinar una variabilidad de las concentraciones de radón:

  • Variaciones climáticas: la concentración de radón puede tener oscilaciones diurnas y estacionales. Factores como la temperatura, presión, viento, lluvia o humedad relativa pueden influir en las oscilaciones. Las mayores concentraciones de radón se suelen alcanzar en la época fría (otoño-invierno).
  • Ventilación: la concentración de radón se verá afectada por la existencia de sistemas de ventilación. En la temporada de invierno, por lo general, hay menos ventilación a través de puertas y ventanas abiertas, que puede contribuir a aumentar las concentraciones de radón.

¿Dónde es más probable encontrar radón en España?

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha desarrollado un mapa predictivo de exposición doméstica al radón en España (CSN, informe técnico 38.2013). El mapa comprende tres categorías que representan la probabilidad de exposición o exposición potencial al radón: 0 o baja (<150 Bq/m3), 1 o media (150-300 Bq/m3) y 2 o alta (>300 Bq/m3). Este mapa se basa en el Proyecto Marna (Mapa de Radiación Gamma Natural; Informes Técnicos 5.2000 del CSN) y su correspondencia con el contenido de 226Ra en el suelo, estableciéndose matemáticamente su correlación con concentraciones potenciales de 222Rn en viviendas.

Tal como indica el CSN (informe técnico 38.2013), el mapa predictivo “tiene utilidad para planificar las estrategias de protección a nivel nacional, regional o local, pero no sustituye en ningún caso a las mediciones directas en las viviendas, que son el único indicador fiable del riesgo para la salud de cada individuo.”

¿Dónde es más probable encontrar radón en España?

Radón Madrid

¿Cual es la normativa relativa al radón en España?

Una vez reconocida la importancia del radón como cancerígeno humano, diversos organismos internacionales, así como gobiernos e instituciones han establecido normativas y estrategias de control del radón para reducir el riesgo para la salud pública. Así, las autoridades de EEUU fijan un límite de 148 Bq/m3 para tomar medidas y la OMS recomienda que los niveles no superen los 100 Bq/m3 para nuevas construcciones y entre 200-300 Bq/m3 para las ya existentes (WHO Handbook on Indoor Radon, 2009). La Unión Europea en una reciente directiva (directiva 2013/59/EURATOM Diario Oficial, 17 de enero de 2014 donde establece normas de seguridad básicas para la protección contra los peligros derivados de la exposición a las radiaciones ionizantes) marca un nivel de referencia máximo de 300 Bq/m3 para el promedio anual en lugares de trabajo y en cualquier recinto cerrado. Dicha directiva establece que cada estado miembro debe disponer de niveles nacionales de referencia y de un plan de acción –que deberán trasladar a su legislación antes del 6 de febrero de

2018- que fomente la adopción de medidas técnicas para identificar espacios donde se supere el nivel de referencia y fomentar, cuando proceda, la adopción de medidas de mitigación.

En España, la normativa reguladora existente hasta el momento acerca del radón es aún insuficiente. Existe legislación sobre la exposición al radón en los espacios públicos y lugares de trabajo (RD 783/2001, modificado por RD 1439/2010). Esta normativa obliga directamente a los titulares de las actividades en las que existan fuentes naturales de radiación a realizar los estudios necesarios para determinar si existe un incremento significativo de la exposición de los trabajadores o de los miembros del público, que no pueda considerarse despreciable desde el punto de vista de la protección radiológica, sin necesidad de que estos estudios sean exigidos por las autoridades competentes. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha sido el órgano designado

para establecer los criterios y procedimientos para la regulación de los niveles de gas radón en el entorno laboral en España.

Sin embargo, respecto a la vivienda residencial todavía no se ha traspuesto la Directiva Europea 2013/59 y no existe ninguna regulación. En el actual Código Técnico de la Edificación, en el Documento Básico HS de Salubridad, aún no figura ninguna normativa específica referente al gas radón. Tampoco las autoridades sanitarias han adoptado ninguna acción frente a los riesgos que entraña el gas radón. El Consejo de Seguridad Nuclear es el único organismo, hasta el momento, que ha desarrollado iniciativas respecto a la protección frente al radón. Así, en su Guía de Seguridad 11.02, recomienda un nivel de referencia de radón en viviendas de 300 Bq/m3 de promedio anual y un nivel objetivo de 100 Bq/m3 para edificios de nueva planta o para viviendas en las que vayan a realizarse acciones de mitigación.